La consolidación de las nuevas tecnologías como parte esencial del proceso productivo y la juventud de la nueva generación de emprendedores ha animado a un número cada vez mayor de empresas a incorporar en puestos directivos a jóvenes talentos.

 

En la mayoría de los casos estos nuevos líderes de equipos se encuentran en la treintena, lo que puede llevar a una situación poco habitual hasta hace no mucho con la que hay que saber convivir. Contratar a personas con 20 o 30 años menos, una generación con valores diferentes y otras formas de trabajar, se ha convertido en todo reto para los directivos. La experiencia y el propio sentido común demuestran que las diferencias de edad suman, pero hay que saber cómo gestionar este salto generacional. El primer paso es hacer ver a los empleados mayores que deben aprender a relacionarse con el nuevo jefe.

 

Según expertos consultados por La Vanguardia en un artículo sobre el salto generacional en las empresas, quienes tienen entre cuarenta y cincuenta años han sido entrenados en una cultura donde se premiaba el esfuerzo: si estudiabas conseguirías un empleo; si trabajabas duro tendrías un buen puesto y un buen salario. Por el contrario, quienes están entre los 20 y los 30 han crecido en una época de bonanza económica en la que han tenido la posibilidad de estudiar lo que han querido y donde han querido, aprovechando las oportunidades que les daba la globalización y la tecnología para ganar experiencia vital, viajar y conocer gente en todo el mundo.

 

Esta nueva oleada de profesionales conocidos como Generación Y o Millennials tienen una capacidad de aprendizaje que supera la de sus predecesores al haberse criado con muchos más estímulos e información, manifestando un menor recelo a tomar decisiones arriesgadas, siendo proclives a comunicar de una manera directa y rápida.

 

Según se desprende de las palabras de los responsables de recursos humanos consultados por el diario catalán, para los Millennials ser jefe no es una cuestión de estatus, sino de valor. Son jefes porque aportan resolución, porque saben escuchar y valoran las opiniones de su equipo, generalmente integrado por personas que atesoran la experiencia fruto de muchos años de trabajo, casi tantos como ellos de vida.  La manera idónea para afrontar con naturalidad a un jefe 20 años menor es colaborar con él, sin paternalismo ni prepotencia, con una actitud positiva que permita lograr sinergias y un aprendizaje bidireccional. La convivencia de varias generaciones en un mismo equipo ofrece más oportunidades que problemas.

 

Valores y características de las diferentes generaciones en la empresa

 

 

 

 

Diferencias generacionales en la plantilla de Qipert

Al igual que en el resto de compañías, en Qipert trabajan personas pertenecientes a diferentes generaciones. El 80% de nuestra plantilla es menor de 46 años y pertenecen a partes iguales a la Generación X y a la pujante Generación de Millennials.

 

En los órganos directivos de Qipert están representadas las diversas generaciones reseñadas. En el Consejo de Administración sólo 25 años separan al más joven de sus miembros, que tiene 39 años, del mayor, que tiene 64. En el  Comité de Dirección, sin embargo,  la diferencia entre el más joven (35 años) y el mayor (57 años) es aún menor, de sólo 22 años.

 

Desde la dirección de Qipert se confirma que “con generosidad, ganas de aprender y evolucionar, y el claro objetivo de remar en la misma dirección, la mezcla de valores y habilidades de las diferentes generaciones resulta muy enriquecedor y positivo para el buen hacer de nuestra compañía”.

 

Photo credit: Street matt via Foter.com / CC BY